La intubación endotraqueal. ¿Qué es? ¿Para qué?
Publicado en | mayo 24, 2010 | Por: Anestesia Chile | 2 Comentarios
Una de las técnicas anestésicas por excelencia (y que define a la especialidad) es la intubación endotraqueal. Esta no es más que la instalación de un tubo estéril especialmente diseñado en la traquea. Es una técnica bastante compleja, con muchos pasos y que requiere de mucha práctica para ser bien realizada. Tiene algunas complicaciones y, aún en muy buenas manos, puede tener una tasa muy baja de falla (o imposibilidad de intubación).
La intubación endotraqueal tiene dos fines específicos: proteger la vía aérea y poder controlar la ventilación del paciente.
Al colocar el tubo endotraqueal, se sella y separa la vía respiratoria de la vía esófago-gástrica, lo que evita que en el eventual caso que refluya contenido alimentario desde el estómago hacia la boca y faringe, este pase hacia el pulmón, lo cual es bastante grave. Por ello, esta indicada la intubación en todo paciente que no está en condiciones de tragar, toser o evitar el reflujo de comida desde el estómago (por ejemplo, pacientes inconscientes o en coma). Está área no está muy relacionada con la cirugía y anestesia, ya que se utiliza en los servicios de urgencia, medicina, etc.
Como dijimos, la otra razón para intubar a un paciente es poder controlar la ventilación, y es la principal razón por la cual intubamos los anestesiólogos en una cirugía. Esta puede realizarse por la boca (orotraqueal) o por la nariz (nasotraqueal), lo cual dependerá de la cirugía y otros factores. Como mencioné, es una técnica compleja que requiere bastante entrenamiento (especialmente en casos complicados), lo cual ha generado toda una corriente de aparatos que evitan la intubación.
Para una correcta y fácil intubación endotraqueal se requiere que el paciente esté lo suficientemente inconsciente o dormido, y relajado. Habitualmente dentro del manejo anestésico añadimos algún potente analgésico y depresor de la respiración, que facilita aún más la intubación y posterior ventilación. Así mismo, para retirar la ventilación e intubación, necesitamos que se hayan revertido todos factores que alteramos: conciencia y reflejos protectores de la vía aérea (deglución y tos), relajación, respiración espontánea. Como todo procedimiento médico, tiene sus complicaciones, las cuales pueden ser graves. De ellas, y de la técnica propiamente tal, no trataremos por el momento.
Anestesia para la cirugía abdominal
Publicado en | abril 26, 2010 | Por: Anestesia Chile | 1 Comentario
Ya hemos hablado de varios tipos de anestesia, incluida aquella para cesárea. En el caso de la cirugía abdominal, tenemos una zona del cuerpo que está ubicada justo en el límite donde se puede administrar con seguridad casi todos los tipos de anestesia, lo que explica que haya una permanente controversia sobre cual anestesia es la mejor para este segmento del cuerpo.
Para seleccionar una u otra, debemos primer definir el tipo de cirugía y su eventual duración. La anestesia espinal es una muy buena alternativa para cirugías abdominales, pero como hemos mencionado antes, tiene una duración máxima de un par de horas dependiendo de las drogas y dosis administradas, y no se puede repetir en medio de la cirugía. También tiene el riesgo que la cirugía se prolongue o suba hacia más arriba del nivel de la anestesia, lo que provocará molestias al paciente.
Otra posibilidad es la anestesia peridural, que mejora la duración de la anestesia espinal. Al dejarse un catéter colocado, se puede administrar más dosis de anestesia y prologar el efecto, o incluso usarlo para la analgesia postoperatoria. Sin embargo, el bloqueo sensitivo no siempre es tan bueno y muchos pacientes sienten más (movimiento, tirones, tacto) que con la anestesia espinal, además que no siempre queda el catéter bien posicionado, y la anestesia se lateraliza (se anestesia un sólo lado y el otro no, lo cual obviamente producirá molestias durante la cirugía).
Hay algunos trabajos que han demostrado que la anestesia local, asociada a sedación, es una buena alternativa para cirugías sencillas y superficiales, como hernias inguinales por ejemplo. Los pacientes se recuperan más rápido, y en cirugía ambulatoria, se van antes a la casa. La anestesia local proporciona además una analgesia por algunas horas, lo que reduce el dolor en las primeras horas del postoperatorio, mientras hacen efecto otros analgésicos.
Por último, siempre tendremos la anestesia general. Esta nos permite tener un paciente relajado, que facilita la cirugía cuando es intraabdominal, y por su mantención, podemos administrarla casi indefinidamente, lo que la hace útil en cirugías cortas o de varias horas.
Para no alargarnos mucho con el tema, trataremos en otras publicaciones cada patología específica.
¿Qué es un Parche de Sangre?
Publicado en | abril 19, 2010 | Por: Anestesia Chile | 3 Comentarios
Un “Parche de Sangre” es una técnica, similar a una anestesia peridural, por la cual se introduce un volumen de sangre (20 ml normalmente) del mismo paciente, con el fin de sellar el probable agujero en la duramadre que produce la cefalea postpunción dural.
Es una técnica relativamente sencilla y con una baja tasa de complicaciones. Sin embargo, muchos anestesiólogos prefieren tratar la cefalea postpunción dural de manera médica (con analgésicos) antes, para dejar el parche sanguíneo en los casos que no ceden con ese tratamiento. Esto debido a algunas posibles complicaciones, que aunque raras, pueden ser graves: como la técnica es la misma que la anestesia peridural, pero donde en vez de colocar anestesia se coloca sangre del mismo paciente, hay riesgo de volver a puncionar la duramadre, haciendo un nuevo agujero. La sangre también puede actuar comprimiendo las raíces y la médula espinal, o infectarse, o, al pasar al líquido cefalorraquídeo, irritar la aracnoides, generando una aracnoiditis adhesiva.
Como mencioné, estas complicaciones son muy raras, pero deben tenerse en cuenta en caso que el parche de sangre no evolucione como se debería. Otro problema del parche hemático es que puede desviar la atención sobre la causa de la cefalea, la cual puede no ser debida a la punción dural, sino a otro diagnóstico cuyo tratamiento se va retrasando.
« Atrás — Otros »
