¿Es normal que mi hijo se agite al despertar de la anestesia?

Sí, es frecuente. Casi todos los niños e incluso muchos adultos al despertar de la anestesia aún siguen sin controlar sus emociones, sin saber donde se encuentran, con grados variables de dolor y mareados. Todos esto explica por qué al salir de la anestesia los pacientes pueden estar agitados, a veces gritando, sin entender ni escuchar nada.

Este período de agitación es de duración variable y puede observarse en pabellón o en recuperación. Mucho dependerá de la anestesia y drogas administradas, ya que puede utilizarse a veces hipnóticos que mantendrán al pacientes más dormido hasta recuperarse bien de la anestesia. Algunos tipos de anestesia de duración más prolongada también retrasan la aparición de la agitación, razón por la cual es más frecuente con las drogas nuevas de rápida eliminación.

No hay grandes riesgos en esta agitación, excepto el trauma y el daño que los pacientes pueden hacerse a ellos mismo. Se quitan las vías venosas, los monitores, pueden golpearse la cabeza o incluso caerse de arriba de la camilla. Lo importante es contenerlos para evitar esto. En niños lo que a veces puede hacerse es rodearlos de almohadas en la camilla.

Luego del episodio de agitación, los pacientes pediátricos pueden volverse a dormir por 20 o 30 minutos, a veces más, y despertarán completamente bien.

Como es la anestesia en niños

La administración de anestesia en niños (anestesia pediátrica) es una subespecialidad de la Anestesiología, debido a que estos requieren un manejo especial, especialmente los más pequeños. Además, requiere cierta sicología para tratarlos. A pesar de esto, cualquier anestesiólogo tiene un entrenamiento básico en anestesia pediátrica, por lo que casos habituales y comunes pueden ser manejado por cualquiera.

Cuando se tratan menores de edad, uno debe manejar no sólo al paciente sino que también a los padres, quienes habitualmente están ansiosos por el temor que la cirugía y la anestesia genera. Se sabe que padres tranquilos transmiten esa tranquilidad al hijo, en cambio padres nerviosos y angustiados son contraproducentes ya que intranquilizan aún más al niño. Hay que pensar que el niño no tiene preconcepciones frente a una cirugía, no sabe lo que va a ocurrir, por lo que si uno les inventa una buena historia y un juego, se sentirán cómodos y confiados al momento de la anestesia. Un niño angustiado se debe a unos padres que le han transmitido (aunque sea inconscientemente) sus temores. En algunos lugares se permite el paso de uno de los padres durante la inducción de la anestesia. Como he mencionado, sólo es útil con un padre tranquilo, el cual debe estar al tanto de lo que va a ocurrir.

Salvado el tema del manejo de los padres, viene el manejo del niño. Hay que intentar calmarlo, y lo mejor es organizarle juegos y con los más grandes, conversarles de distintos temas.

En cuanto al tipo de anestesia, ninguna está contraindicada por el hecho de ser niños, aunque a veces se prefiere la anestesia general porque mantiene al niño tranquilo. Sin embargo, perfectamente puede realizarse una anestesia espinal desde recién nacidos hacia arriba, o algunos procedimientos con sedación o anestesia local. Todos dependerá del paciente, su personalidad y tranquilidad, del manejo que haga el anestesiólogo (más o menos empatía y manejo sicológico que tenga), y de la mano del cirujano. Por ejemplo, he tenido pacientes donde la madre pide anestesia general para su hijo porque según ella es muy nervioso, pero al momento de estar en pabellón el niño (tan pequeños como 4 o 5 años) está tranquilo y calmado, conversando y preguntando, y perfectamente acepta un par de pinchazos pequeños para la anestesia local.

Una vez finalizada la cirugía, el niño permanecerá un tiempo variable en Recuperación o Sala de Postoperados. Si fue una anestesia general o en ocasiones una sedación más o menos profunda, el niño puede estar un poco descontrolado inicialmente, tal como un borracho puede estarlo después de una buena fiesta. Este período, angustiante para los padres puede durar entre 30 y 60 minutos, luego de lo cual es niño se calmará, podrá dormir a veces, y despertará sin recordar nada. Durante este período es importante mantenerlo sujeto para que no se haga más daño ni se retire las vías venosas.

Anestesia General en Niños

Un tema recurrente de interés entre los pacientes y sus familiares es la anestesia general en niños.

Hemos hablado bastante sobre los riesgos de cualquier anestesia, por lo que nos enfocaremos sólo en algunos puntos especiales de los niños. Por supuesto, si aún quedan dudas, basta dejar un comentario.

La anestesia general en niños, en manos de un anestesiólogo entrenado es relativamente segura. Cualquier anestesiólogo con algo de entrenamiento puede anestesiar un niño, pero algunos estudios han demostrado que un anestesiólogo infantil tendría un mejor resultado final y menos complicaciones, especialmente en niños más complejos, como prematuros y aquellos con enfermedades concomitantes. Asi que una primera recomendación es que si el niño es un caso complejo, le de anestesia un anestesiólogo entrenado en anestesia pediátrica.

Otra duda habitual es si esperar que el paciente sea más grande o no, o si la anestesia produce o no alteraciones cognoscitivas a largo plazo en los niños muy pequeños. Últimamente han aparecido algunos estudios que dan luces a este respecto, si bien son retrospectivos de casos antiguos (años 70 y 80) o sin poder estadístico. Estos trabajos han concluido que pacientes con más de 2 anestesias tendrían alteraciones del aprendizaje más adelante, igual que pacientes que tienen menos de 2 años al momento de su primera anestesia. El problema es que estos trabajo no concluyen necesariamente que la anestesia sea la causante de estos trastornos. Porque, primero, son casos de los años 70 y 80, donde el monitoreo y el tipo de anestesia era bastante menos y más precario que la actual administración de anestesia. De partida, este mejor monitoreo es una de las razones por la cual la anestesia ha disminuido tanto su morbimortalidad a través de los años. Y en segundo lugar, los pacientes operados más chicos necesariamente tienen patologías más graves o son prematuros, que han demostrado sufrir de alteraciones del aprendizaje aún cuando nunca hayan sido operados. En conclusión sobre este punto, la anestesia sería segura por el momento, pero idealmente esperar que los niños tengan más de 2 años para operar cirugía electiva, e idealmente intentar hacer todo en un sólo procedimiento, para evitar anestesias múltiples.

Todo lo anterior se refiere a la anestesia de manera global. Ahora, específicamente ¿qué mayores riesgos tiene un niño?

Por un lado, tienen un menor capacidad pulmonar y un consumo mayor de oxígeno, lo que los hace muy sensibles a la falta de oxígeno. Dado que su vía respiratoria es menor, hacen con mayor facilidad obstrucción, laringo y broncoespasmo, que sumados a lo anterior, nos refleja la importancia de mantener a los niños respirando durante una anestesia. Los estudios que muestran muertes por anestesia nos dicen que la gran mayoría de los niños que fallecen por causa anestésica ha sido por problemas con la ventilación.

Los pacientes con enfermedades respiratorias agudas (bronquitis, neumonía) hacen más problemas ventilatorios durante la anestesia, y esta sería la razón por la cual es mejor suspender procedimientos quirúrgicos electivos en pacientes resfriados o con patología respiratoria.

A diferencia del adulto, los niños no tienen mayores problemas cardiovasculares como arritmias, infartos, crisis hipertensivas. Secundario al uso de algunas drogas, a la intubación, a anestesia muy profunda, puede observarse bradicardia y asistolía, pero es un evento muy raro y generalmente transitorio si se corrige la causa.

Entonces, ¿cómo disminuimos estos riesgos potenciales de los niños?

Primero, ya sea niños o adultos que van a recibir anestesia general, debemos tener un ayuno de 4 a 6 o 8 horas para líquidos y sólidos respectivamente. Esto por el riesgo de vomitar y aspirar contenido gástrico.

Otra medida que se toma, en pacientes sometidos a cirugía electiva, es suspenderlos en caso de patología respiratoria (resfrío, bronquitis, neumonía), debido a que la vía aérea se encuentra reactiva y puede llevar a tener más problemas como laringoespasmo, broncoespasmo, tos, lo que complica la anestesia general.

Otras complicaciones son más raras y difícilmente previsibles. No se hacen estudios previos para detectar riesgos de hipertermia maligna, por lo que se reservan para pacientes con historia familiar solamente. Lo mismo las alergias a medicamentos como analgésicos y antibióticos.

Y como ya mencionamos, todas las posibles complicaciones pueden reducirse o tratarse adecuadamente con un anestesiólogo entrenado en pediatría, que le permite anticiparse a posibles complicaciones y tratar las que aparezcan de mejor manera que un anestesiólogo con menos experiencia en niños. Especialmente en niños menores, prematuros o con patologías asociadas. Niños mayores de 8 años, sanos, sometidos a cirugías comunes no requieren un anestesiólogo super especialista.

Si tienen alguna consulta, déjenla en los comentarios.