¿Por qué es necesario el ayuno antes de la anestesia?

El estómago demora un tiempo variable en vaciarse. Puede tener restos de alimentos y, en caso de ayuno, tendrá líquido gástrico ácido y saliva. Este contenido puede subir por el esófago y pasar a la tráquea, bronquios y pulmones, generando un cuadro de obstrucción traqueal y/o bronquial agudo y a mediano plazo, una neumonitis aspirativa química, cuadros que pueden llegar a ser mortales.

Durante la anestesia general, el paciente no está despierto ni protege su vía respiratoria de ese contenido. No hay deglución ni tos. Es el anestesiólogo quien maneja por completo al paciente, y si hay contenido gástrico que se devuelve hacia la vía aérea, puede complicar bastante el manejo.

Por esta razón es que en anestesia general se solicita ayuno. En anestesia neuroaxial (raquidea por ejemplo) o sedación, también se solicita, porque si bien el paciente está más despierto, nunca se sabe cuando puede ser necesario convertir a anestesia general. O puede haber accidentes o complicaciones que hagan necesario el manejo de la vía aérea, como una alergia o prolongación de la cirugía.

¿Y cual es el ayuno necesario e ideal?

Diversos estudios han demostrado que los distintos líquidos y alimentos tienen tiempos variables de paso por el estómago. Mucho ayuno tampoco es bueno, ya que el líquido gástrico estará muy ácido. Por lo tanto las normas actuales de ayuno son:

2 horas para líquidos claros: agua, té, infusiones, jugos sin pulpa transparentes.

4 horas para leche materna

6 horas para alimentos livianos como pan, galletas, gelatina y leche de vaca.

8 horas para cualquier otro tipo de alimento, especialmente grasos y vegetales.

Existen algunos tipos de pacientes en que estos horarios se ven aumentados, como embarazadas y algunos con patología intestinal. Por otro lado, estos horarios se consideran para cirugía electiva. En una cirugía de urgencia estos tiempos no se cuentan y el paciente será manejado por el anestesiólogo como un paciente con el estómago lleno, corriendo un mayor riesgo.

¿Te has sometido a una cirugía? ¿Cuanto tiempo de ayuno te dijeron? ¿Te suspendieron una cirugía por no cumplir el ayuno alguna vez?

Como es la anestesia en niños

La administración de anestesia en niños (anestesia pediátrica) es una subespecialidad de la Anestesiología, debido a que estos requieren un manejo especial, especialmente los más pequeños. Además, requiere cierta sicología para tratarlos. A pesar de esto, cualquier anestesiólogo tiene un entrenamiento básico en anestesia pediátrica, por lo que casos habituales y comunes pueden ser manejado por cualquiera.

Cuando se tratan menores de edad, uno debe manejar no sólo al paciente sino que también a los padres, quienes habitualmente están ansiosos por el temor que la cirugía y la anestesia genera. Se sabe que padres tranquilos transmiten esa tranquilidad al hijo, en cambio padres nerviosos y angustiados son contraproducentes ya que intranquilizan aún más al niño. Hay que pensar que el niño no tiene preconcepciones frente a una cirugía, no sabe lo que va a ocurrir, por lo que si uno les inventa una buena historia y un juego, se sentirán cómodos y confiados al momento de la anestesia. Un niño angustiado se debe a unos padres que le han transmitido (aunque sea inconscientemente) sus temores. En algunos lugares se permite el paso de uno de los padres durante la inducción de la anestesia. Como he mencionado, sólo es útil con un padre tranquilo, el cual debe estar al tanto de lo que va a ocurrir.

Salvado el tema del manejo de los padres, viene el manejo del niño. Hay que intentar calmarlo, y lo mejor es organizarle juegos y con los más grandes, conversarles de distintos temas.

En cuanto al tipo de anestesia, ninguna está contraindicada por el hecho de ser niños, aunque a veces se prefiere la anestesia general porque mantiene al niño tranquilo. Sin embargo, perfectamente puede realizarse una anestesia espinal desde recién nacidos hacia arriba, o algunos procedimientos con sedación o anestesia local. Todos dependerá del paciente, su personalidad y tranquilidad, del manejo que haga el anestesiólogo (más o menos empatía y manejo sicológico que tenga), y de la mano del cirujano. Por ejemplo, he tenido pacientes donde la madre pide anestesia general para su hijo porque según ella es muy nervioso, pero al momento de estar en pabellón el niño (tan pequeños como 4 o 5 años) está tranquilo y calmado, conversando y preguntando, y perfectamente acepta un par de pinchazos pequeños para la anestesia local.

Una vez finalizada la cirugía, el niño permanecerá un tiempo variable en Recuperación o Sala de Postoperados. Si fue una anestesia general o en ocasiones una sedación más o menos profunda, el niño puede estar un poco descontrolado inicialmente, tal como un borracho puede estarlo después de una buena fiesta. Este período, angustiante para los padres puede durar entre 30 y 60 minutos, luego de lo cual es niño se calmará, podrá dormir a veces, y despertará sin recordar nada. Durante este período es importante mantenerlo sujeto para que no se haga más daño ni se retire las vías venosas.

Exámenes preoperatorios

(copiado con permiso desde Aprendiendo a Hablar)

Los exámenes preoperatorios son aquellos que se solicitan al paciente antes de someterlo a una cirugía, y tienen como objetivos detectar posibles riesgos a los cuales estaría el paciente sometido durante la cirugía y la anestesia, con el fin de evitarlos o modificarlos. Antiguamente se denominaban «exámenes de rutina».

La actual práctica ha ido demostrando cada vez más que dichos exámenes son poco o nada necesarios. Tenerlos o no tenerlos no influye en el resultado final de la cirugía ni modifica las eventuales complicaciones en la gran mayoría de los pacientes.

Las reglas actuales en la solicitud de exámenes preoperatorios para tener en mente son las siguientes:

  • Si no va a cambiar el manejo perioperatorio, no se debe solicitar. Ni siquiera por razones legales. Muchos se solicitan para cubrirse las espaldas de que no haya nada, dando una falsa seguridad, ya que no se examinó al paciente.
  • Los exámenes deben solicitarse luego de una historia y examen físico adecuados, el cual detecte posibles patologías y riesgos. Según eso, se solicitarán los exámenes necesarios.
  • Por lo tanto, en un pacientes sano, donde se descarta posibles problemas o patologías, no hay que pedir ningún examen. No existe eso llamado «Exámenes de Rutina».
  • A pesar de lo que se crea, un examen preoperatorio solicitado de más, si tiene complicaciones y problemas. Todos tienen un 5% de posibilidades de salir alterado estando normal, lo cual someterá al paciente a suspensiones, más exámenes, algunos de los cuales tienen morbimortalidad. Por ejemplo, un paciente que no es cardiópata puede tener un Electrocardiograma con algunas alteraciones que hagan solicitar un estudio coronario, el cual tiene mortalidad. Es decir, un paciente sano puede ser sometido a un procedimiento de estudio que puede matarlo…
  • Entonces, todo estudio preoperatorio debe ser enfrentado a la cirugía que se va a realizar. Si es un procedimiento de bajo riesgo de mortalidad, no vamos a someter al paciente a mayores estudios y aunque sospechemos alguna patología, procederemos con cuidado. Sólo está indicado estudios complejos coronarios y pulmonares si es una cirugía de alto riesgo, donde cambios es el manejo perioperatorio reporten beneficios.

Como todo en medicina, esto de los exámenes preoperatorios deben evaluarse caso a caso, así que no duden en consultarme a través de los comentarios.